Agenda 21 de la Cultura

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La cultura es un instrumento para el desarrollo del territorio, ya que permite mejorar la red de relaciones en una triple dimensión: la cohesión social, el crecimiento económico y la calidad de vida. La cultura es un factor crítico para que las sociedades prosperen económicamente y para que el desarrollo sea sostenible. En cuanto al crecimiento económico, la actividad ligada a este sector crea ocupación y genera renta sobre el espacio y lo hace en magnitudes nada desdeñables. Existen diversos argumentos que refuerzan la conveniencia de elegir la actividad económica de los sectores culturales frente a otras alternativas. Por ejemplo, puede emplearse como estrategia para reconvertir espacios desfavorables, ya sean industriales, barrios o entornos rurales. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Cultura, en el Anuario de Estadísticas Culturales, es un sector en demanda creciente. Los datos demuestran que la demanda de bienes y servicios culturales resulta creciente y además persistirán en el futuro. Este sector ha experimentado en Canarias una evolución favorable en los últimos años, además el crecimiento se observa tanto en la creación de empleo como en el número de empresas vinculadas a la Cultura y al consumo de bienes y servicios culturales de los canarios. Según el anuario publicado, el sector cultural en el Archipiélago empleó a más de 20.000 personas, esto es un incremento del 37.4 % en 4 años. Otro dato a tener en cuenta es que durante el 2005 Canarias ha concentrado casi el 4% de todas las empresas dedicadas a la cultura del España.
Por lo tanto para aquellos territorios en los que el desempleo sea un problema estructural, apostar por los sectores culturales puede ser una estrategia acertada. Como industria cultural se conoce a todas aquellas prácticas y/o actividades cuyo objeto principal es la creación, producción o distribución de bienes y servicios de contenido cultural. Esta industria permite la conversión de la creatividad en un producto y/o servicio y por tanto la vía más directa de traducir la cultura y la creatividad en impacto económico sobre un espacio. Para optar a esta estrategia de desarrollo contamos con el marco normativo de la Agenda 21 de la cultura. Impacto económico de la cultura: La cultura como sector económico tiene una serie de ventajas que lo hacen especialmente atractivos para orientar la especialización productiva de las ciudades. Se trata de un sector emergente con demandas que crecen, en términos generales, a tasas superiores a la media del resto de los sectores productivos, por otra parte es intensivo en trabajo y poco depredador de recursos naturales. También hay que destacar el efecto multiplicador de los equipamientos y eventos culturales sobre la economía de las ciudades. Los distritos culturales convierten la creatividad en cultura y la cultura en bienes y servicios valorables económicamente. Hay que tener en cuenta que los bienes culturales son idiosincrásicos, por lo que para su creación, producción técnica y distribución hay que conocer la idiosincrasia del territorio. El objetivo es el de servir de atracción para la población y visitantes, además para diseñar una nueva imagen de la ciudad. Este tipo de planificación lo han desarrollado numerosas ciudades y puede tomar dos variantes; el distrito centrado en la promoción en áreas ricas en patrimonio histórico artístico y/o establecerse como un núcleo generador de servicios culturales. ENLACES DE INTERÉS:
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La UNESCO ha afirmado que la cultura debe ser colocada en el corazón de las estrategias de desarrollo. Desde esta Dirección de Gobierno de Desarrollo Local, Pymes, Comercio e Industria nos proponemos diseñar y desarrollar nuevas estrategias de desarrollo local utilizando la cultura como herramienta esencial para el desarrollo económico y social.
El incremento de la formación, la consideración de la cultura como bien superior, el incremento del tiempo de ocio, el cambio de las estructuras demográficas y sociales y la implementación de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs), que permiten nuevos modelos de producción, distribución y consumo cultural, apuntan al hecho de que la cultura es un sector emergente.